Una cosa es clara: el peso de Carlos Slim en México es tal que no se mueve solo. La presidenta Sheinbaum está detrás de él. Dicho de otra manera, ella conoce sus pasos. Sin duda tiene pleno conocimiento y apoya que don Carlos abra la cartera en Puebla.
Son cuatro mil milloncejos. Puede no ser mucho, tampoco es insignificante. El proyecto urbano comprende inmuebles con departamentos para muy pudientes, comercios caros, restaurantes finos, museos, paseos, áreas de diversión y jardines. Todo en la zona de El Alto y el paseo de San Francisco. Es la gentrificación de Puebla en grande.
Es previsible el cumplimiento de las normas que reglamentan la vida urbana en el Centro Histórico. Pero si no, la figura presidencial entrará al quite para superar escollos de cualquier índole. La inversión del potentado aquí cambiará sustancialmente la vida en Puebla capital.
Esperemos aumento notable en la plusvalía de la tierra y propiedades en todo el centro histórico.
Por supuesto, rentas de casas y comercios, estacionamientos, cambio de giros comerciales, multiplicación de cafés, tiendas de artesanías y restoranes. Llegará una población grande, gente con altos ingresos, que le imprimirá rasgos de vida europea a una amplia zona.
Quienes ven las cosas desde la atalaya cultural-histórica hablan de la supremacía del poder libanés sobre el español en nuestro medio. Esa lectura dan, en principio, a la dupla de Slim y José Chedraui. Retrocede el capital hispano y marca su territorio don Carlos y sus marcas, que son muchas y variadas.
Muchas viejas casonas abandonadas de todo el nororiente de la capital cambiarán radicalmente. Vía expropiación o compra y conversión en hoteles, restoranes, negocios de servicios varios. Naturalmente esto significará un alto número de empleos, primero en la construcción y luego, ya permanente, en los servicios.
En estos niveles de operaciones económicas, no es sólo el efecto del capital lo que se aprecia. Hay puntos, cruces de caminos donde la inversión se mezcla con una acción política. Parafraseando aquel principio de la física, bien se podría decir:
A toda inversión corresponde una reacción política, de igual intensidad pero en sentido creciente —de imagen, futuro, poder político.
José Chedraui se juega una carta de mucho peso con la figura de su pariente todopoderoso atrás de él. El alcalde aguantó vara y esperó agazapado para mover sus fichas. En la política no hay ingenuidad, todo son pasos calculados.
Cada quien mueve sus resortes, toca los botones adecuados. Se activan contactos y relaciones. Hay un intercambio de favores de distinto peso: unos bajan, otros suben, otros aparentan un repliegue estratégico, algunos se esconden en la sombra, buscan padrinos, o guardan silencio y se quedan mudos. Aguardan sus tiempos.
Una cosa es cierta: nadie está muerto hasta que reside en el panteón.
La lucha cardinal es por la presidencia municipal de Puebla. Por ahora. Quienes se movían febrilmente se ponen en pausa. Laura Artemisa dicen que regresa al congreso, de donde nunca debió salir. ¿Para qué? Gabriela Sánchez, la boxeadora, se apresta a hacer campaña.
El común de la gente no la imagina bajando del ring para entrar al palacio en lugar de Pepe. No hay proporción. Chedraui cumple medianamente, tiene baja aprobación, le da oxígeno la inversión estatal en calles y flota. Si el manto divino presidencial se extiende, hasta puede ganar, pues la oposición no tiene figuras de peso hasta hoy y solo le apuesta al deterioro y descontento. Atanacio es comodín. Hasta puede aparecer como candidato fabricado de otro partido.
En el lado oscuro hacen guardia y se mueven con tacto doña Olivia Salomón y Sergio Salomón Céspedes. No les corre prisa. Tienen como aliado al tiempo, el mejor compañero para muchas cosas.
Periodista, originario de Tochtepec. Reportero, director de medios impresos, conductor de radio y televisión, articulista y caricaturista. Premio Nacional de Periodismo Ricardo Flores Magón 2023, por 66 años de trayectoria. Autor de Ideas para la vida, Dichos y refranes disfrazados y Saberes y Sabores.
