María del Pilar Vargas Morán, mejor conocida como Pily Morán, arquitecta y urbanista, es una de las aspirantes del PAN para ser candidata a la Presidencia Municipal de Puebla. No es nueva en política: compitió en las elecciones de 2024 como aspirante a diputada federal por el Distrito 9, además de ser secretaria estatal de Promoción Política de la Mujer.
Muy activa en redes sociales, en reunión con columnistas señaló que diseñar ciudades no es solo trazar planes, es construir comunidades, y que la ciudad no se cambia desde el escritorio, sino desde el compromiso con las familias.
Militante panista desde hace 14 años, Pily Morán presentó recientemente su libro La ciudad que mereces. Una conversación ciudadana, en el que propone un modelo de desarrollo urbano enfocado en poner a la familia en el centro de las decisiones públicas, con énfasis en la profesionalización del servicio público, la movilidad sostenible y los espacios públicos dignos.
Su proyecto y plan de trabajo se basa en ese libro, donde propone soluciones en siete ejes.
- Seguridad pública
- Familia y valores
- Libre mercado y emprendimiento
- Desarrollo urbano
- Movilidad y transporte
- Servicios públicos
- Corrupción y transparencia
¿Qué ciudades pone como ejemplo?
Señaló que la política se ha desvirtuado mucho, pues debe ser de servicio a los demás, y que hay que retomarla con base en valores como la familia y la ética. Dijo que deben tomarse en cuenta las medidas adoptadas en ciudades como Madrid, Copenhague, Medellín y Singapur, que —consideró— pueden aplicarse en Puebla para transformarla en un referente de servicio y bienestar.
La base de esto, dijo, es enriquecer el camino que lleva a un entorno urbano de convivencia con auténtica participación ciudadana, sin olvidar que todo comienza con la decisión colectiva de dejar de conformarse: dejar de normalizar vivir mal y con miedo, donde el crecimiento desordenado provoca la inseguridad.
Dijo que las ciudades bien planificadas son clave para mejorar la calidad de vida, reducir desigualdades y fortalecer la cohesión social.
Debemos aprovechar nuestra historia, identidad y el orgullo de la gente, para superar la inercia de la cotidianidad impuesta, y considerar las voces ciudadanas para aspirar a tener una ciudad pensada desde la persona y la familia. Eso implica espacios públicos para conectar y no dividir a la gente, sistemas de movilidad eficientes y humanos, y seguridad garantizada, no de privilegio.
En síntesis, un desarrollo humano con orden, visión y propósito.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.
