A veces se advierte en el país un clima como de jungla. Y no aludo a la violencia, ese es un asunto aparte. Me refiero a la ausencia de sensatez. Desde el poder y desde todos los frentes no hay palabras, ni actitudes, ni señales de concordia.
Hay rostros severos, puños crispados. Hay gestos duros. Cinismo insensato, inaudito, de presuntos ladrones al amparo del poder. Sí, lo entiendo, la lucha por los espacios de poder no se da con pétalos de rosa ni diálogos de terciopelo. Pero este ventarrón que levanta ánimos e incordios por doquiera no cesa.
Y no aparecen las voces sensatas. Las reflexiones que construyen, las opiniones equilibradas que estimulen un debate civil y civilizado. Los medios tienen un concierto aparte: juicios irreflexivos, mordacidad desbocada, ironía que llena espacios y pantallas con un tono y lenguaje salpicado de sandeces, falsa autoridad, insultos y procacidad cantinera.
Y la respuesta desde la cúspide, de todos los niveles, es igual. Fuego cruzado, gasolina verbal, desfachatez delincuencial. Añádase a ello la frivolidad e ignorancia de las damas del poder. En toda la geografía nacional, cámaras y congresos, sectores público y privado. Joyas, autos, viajes, analfabetas de la política, de la historia, de la educación.
Y nadie saca un centímetro el pie del acelerador.
No, no es esta una reacción timorata o asustadiza, ni moralista ni sermonera. Con lupa en mano y sano juicio revise los medios, la basura que llega por internet, vea a la clase política en escena, a la oposición en su teatro paupérrimo y fingido, centavero y acomodaticio.
Por todo esto, cae a la perfección este cuentecillo que relata ese genio español del siglo XVII, Baltasar Gracián, sobre la crueldad suprema del hombre. Una joyita, vea usted.
“Y así dicen por cosa cierta, y yo la creo, que habiendo condenado en una república a un insigne malhechor a cierto género de tormento muy conforme a sus delitos (que fue sepultarlo vivo en una profunda hoya llena de ponzoñosas sabandijas, dragones, tigres, serpientes y basiliscos, tapando muy bien la boca para que pereciera sin compasión ni remedio), acertó a pasar por allí un extranjero, bien ignorante de tan atroz castigo, y sintiendo los lamentos de aquel desdichado, fuese llegando compasivo y, movido de sus plegarias, fue apartando la losa que cubría la cueva: al mismo punto saltó fuera el tigre con su acostumbrada ligereza, y cuando el temeroso pasajero creyó ser despedazado, vio que mansamente se le ponía a lamer las manos, que fue más que besárselas; saltó tras él la serpiente, y cuando la temió enroscada entre sus pies, vio que los adoraba; lo mismo hicieron todos los demás, rindiéndosele humildes y dándole las gracias de haberles hecho una tan buena obra como era librarles de tan mala compañía cual la de un hombre ruin, y añadieron que en pago de tanto beneficio le avisaban que huyese luego, antes que el hombre saliese, si no quería perecer allí a manos de su fiereza; y al mismo instante echaron todos a huir, unos volando, otros corriendo.
Estábase tan inmoble el pasajero cuan espantado, cuando salió al último el hombre, el cual, concibiendo que su bienhechor llevaría algún dinero, arremetió para él y quitole la vida para robarle la hacienda, que este fue el galardón del beneficio. Juzga tú ahora cuales son los crueles, los hombres o las fieras…”
La conclusión es suya.
El PRI estatal, quién lo dijera, se mueve. La presidenta en Puebla del tricolor, Xitlalic Ceja García, diputada federal para más señas, arremete duro contra el clima de inseguridad que, dice, pinta Morena como si de una maravillosa acuarela nacional se tratara. Censura los apoyos sociales, a los que define como tiradero interminable del dinero público, y anticipa que para ellos, como oposición, todo esto será gasolina para recuperar terreno en la siguiente elección.
Habla de ir en solitario, pero no cierra del todo la puerta a las alianzas parciales y estratégicas, y relata con cifras y detalles su hazaña personal de ganar voto a voto su diputación federal por el sexto distrito de Puebla, confiada en que nadie ha dicho la última palabra y que tienen la mira puesta más allá de los 45 municipios que retienen en el estado.
Periodista, originario de Tochtepec. Reportero, director de medios impresos, conductor de radio y televisión, articulista y caricaturista. Premio Nacional de Periodismo Ricardo Flores Magón 2023, por 66 años de trayectoria. Autor de Ideas para la vida, Dichos y refranes disfrazados y Saberes y Sabores.
