En una constante se ha convertido la aparición de encuestas en redes sociales, en las que los porcentajes son diversos y en algunos casos poco creíbles o contradictorios, poniendo de manifiesto que los resultados que se presentan no son confiables y solo benefician a quien las encarga y publica. Esto significa trabajo e ingresos para las casas que realizan los sondeos, que, por cierto, muchas de ellas han perdido no solo seriedad, sino también credibilidad, al prestarse a publicar datos que están alejados de la realidad, así que habrá que ver tales publicaciones con muchas reservas.
En los sondeos de esta semana, las empresas coinciden en que la intención de voto la gana hasta el momento Morena, y pisándole los talones aparece el Partido Acción Nacional y en tercer lugar el PRI. En los lugares siguientes, la chiquillada no tiene cifras preponderantes. Otro panorama se presenta cuando se dan nombres, pues ahí los resultados son más dudosos. En las encuestas pagadas por Pepe Chedraui obvio gana él, seguido por Alejandro Carvajal; en tercer sitio está Laura Artemisa, después Rodrigo Abdala, luego la boxeadora Gabriela Sánchez y en último Claudia Rivera Vivanco.
En la publicada por Parametría, gana en opinión positiva Pepe Chedraui, siguiéndolo Tony Gali, después Gabriela Sánchez, en cuarto sitio Rafael Moreno Valle y, ¡oh sorpresa!, ni siquiera menciona a Laura Artemisa, quien, de acuerdo con la mayoría de los sondeos aparecidos en las últimas fechas, se ha venido rezagando, pero sigue en la lucha. Lo mismo sucede con Rodrigo Abdala.
Por lo menos en dos encuestas más, la intención de voto y la ubicación de los nombres varían. Hay quien le da un primer lugar a la boxeadora Gabriela Sánchez (leyó usted bien), el segundo a Tony Gali Jr. quien por lo menos ante la opinión pública ni pinta, el tercero a Moreno Valle, quien, de acuerdo con sus propias declaraciones, “ya soltó la toalla” y va no por la alcaldía, sino por una diputación, y así nombres y cifras van por caminos tan diferentes, que es difícil apostar por alguien o creerle a alguna encuestadora. Y este difuso panorama predominará en los próximos meses, pues desafortunadamente ninguno de los mencionados arrasa o se perfila con una contundente mayoría.
Los tiempos políticos se han caracterizado por el encumbramiento de personajes convenientes al partido en el poder, y también por la autopromoción de personalidades que creen que su simple imagen, conocimiento popular, trabajo en alguna encomienda pública, les asegura una nueva posición dentro de la política aldeana. Aunque siempre hay imponderables y resulta que, en su mayor parte, estos al final pierden posibilidades de llegar a la meta. Los ejemplos se hacen palpables.
Normalmente, el partido en el poder, sea cual sea, infla a sus favoritos con el fin de que, cuando lleguen los tiempos, su designación como candidatos sea un mero trámite. Ejemplos de las últimas semanas: el lanzamiento de la boxeadora Gabriela Sánchez, secretaria del Deporte, quien ha venido incrementando exponencialmente su aparición en bardas, medios de comunicación y muy especialmente en redes sociales. Ahora que de su verdadera capacidad como gobernante, preparación, conocimiento del municipio y de sus problemas, etc., no hay antecedentes. Figuran también en similar situación Laura Artemisa García y Rafael Moreno Valle Huitrón, por mencionar algunos. Pero ojo, ninguno de ellos presume, todavía, proyectos, ni una trayectoria que evidencie capacidad para impulsar el desarrollo de Puebla.
Y el reverso de la medalla es la caída de posibles candidaturas de aspirantes que creían asegurada otra posición. Tal es el caso de la alcaldesa por el PT en coalición con Morena, de Atlixco, Ariadna Ayala, cuyo trabajo en este municipio es indudable, pero también errores que al parecer le pueden cortar las alas en su aspiración por una diputación federal o, en último caso, local. La reciente detención de su ahora exsecretario de Seguridad, Antonio Hernández, por presunta responsabilidad en el delito de abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal y cohecho, marcará un antes y un después en las aspiraciones políticas de ella. Esto porque: prefirió a un civil en tan delicada posición durante su primer periodo como alcaldesa, desechando la idea del gobernador de nombrar a un militar o personaje de la marina para ofrecer mayor seguridad a la población. Después, porque, pese a los constantes rumores de actos delictivos del mencionado funcionario, lo ratificó para un segundo periodo, (aparentemente) sin investigarlo, y -según sus dichos- se enteró de esta grave situación hasta que fue detenido. ¿Será?
Así que, pese a su trabajo, a ser la primera mujer alcaldesa de Atlixco con reconocida votación y recibir el reconocimiento de la población con la reelección, pese a ya no representar a Morena sino al PT en la coalición, a las buenas relaciones con la Iglesia, etc., la detención de su exjefe de seguridad prendió focos rojos en su administración, además de proyectar una lejana relación con el grupo en el poder, por las diferencias recientes que el PT ha tenido con la 4T a nivel nacional.
Viene a completar este panorama poco halagüeño para ella su solicitud de amparo ante el Juzgado Primero de Distrito del Poder Judicial Federal, ante una posible detención después de la captura de su secretario de seguridad, Antonio Hernández, sin determinar la causa, ni qué autoridad podría dar este paso. Nadie sabe por qué tema estaría en tal peligro, o a qué le teme.
Dicha petición fue presentada de manera genérica, por lo que deberá en un periodo no mayor de cinco días aclarar ante el PJE todo el tema, y asimismo ante la SEGOB del Gobierno del Estado, que según su titular Samuel Aguilar Pala, la citará para ello.
En fin, Ariadna Ayala tiene mucho que aclarar, para evitar que sus esperanzas políticas se desvanezcan.
En franco reto y tratando de minimizar sus acres comentarios sobre los adultos mayores que para ella “se están pudriendo”, interpuso juicio para la protección de sus derechos políticos electorales ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, intentando revertir el castigo de suspensión de estos que le fue aplicado por la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de la 4T y así poder participar en las elecciones del 2027, sin tomar en cuenta que la reprobación a tal situación vino de la mismísima presidenta de la República por una parte y por otra de la presidenta nacional del Movimiento, a quienes reta con su actuación. También a la ciudadanía que le mostró el repudio, que sin duda se podría reflejar en las urnas.
Reportera en El Sol de Puebla y en el diario nacional La Prensa. Participó en radio y televisión como entrevistadora; fue primera directora de Comunicación Social del DIF, primera mujer columnista política en El Sol de Puebla y jefa de información en ese mismo diario. Cuenta con 60 años de trayectoria y Premio Nacional de Periodismo. Escribe Poder Político en G XX-XXI.
