Mauro González Rivera dedicó más de sesenta años al periodismo poblano. Su hijo, Luis Alberto González, integrante de Los Ocho en Generación XX—XXI, comparte con nosotros el primer número de Anecdotario Político, la columna donde su padre narraba, desde adentro, la política de Puebla. Lo publicamos tal como Mauro lo escribió, como homenaje a su trayectoria.
Semblanza
Mauro González Rivera se dedicó al periodismo poco más de sesenta años. Esta es su síntesis curricular:
- 1960-1966: se inicia en La Opinión, Diario de la Mañana.
- 1966-1980: reportero fundador de El Heraldo de México en Puebla, donde llega a ser jefe de redacción de 1975 a 1980, el máximo cargo de la redacción.
- 1981-1987: director de Comunicación Social del gobierno de Guillermo Jiménez Morales.
- 1988-1999: fundador y director de Momento, Diario, y más tarde director de la Revista Momento. Ambas empresas eran propiedad de Baraquiel Alatriste Montoto.
- 1999-2001: director de Comunicación Social del gobierno de Melquiades Morales Flores.
- 2003-2008: sostuvo por cinco años, en la XEHR, el programa de radio “Una Charla de Café”, donde entrevistó a políticos de distintos partidos.
- 2004-2009: director editorial de La Opinión, Diario de la Mañana.
- Abril de 2009 a 2019: columnista político de El Heraldo de Puebla.
Además de estas responsabilidades, colaboró en distintos medios a lo largo de su trayectoria: e-consulta, Diario de Puebla, Al Minuto, El Popular Diario y otros medios digitales.
Mauro González Rivera falleció el 18 de septiembre de 2019.
Bañarse en tina de agua para poder salpicar a los amigos
“Sí, sí Mauro. Quiero contarte que mi padre —Gonzalo Bautista Castillo, gobernador de Puebla— me enseñó cuando era niño que bañarme en tina para jugar con el agua así podía salpicar a los amigos.”
Esto me lo dijo Gonzalo Bautista O’Farril, mucho tiempo antes de que tomara posesión como presidente municipal de Puebla (1972-1975), cuyo mandato no terminó porque del 14 de abril de 1972 al 9 de mayo de 1973 fue gobernador del estado.
Lo comentó así cuando yo lo visitaba en su casa de “La Calera” como reportero de El Heraldo de México en Puebla. Él era precandidato del PRI. Como recuerdo el título del cabezal que utilicé para “destaparlo”: “Salta a la Palestra Gonzalo Bautista O’Farril. Él será el presidente municipal de Puebla.” Estas fueron la cabeza y sumario de las ocho columnas de El Heraldo de México en Puebla.
Antes que nadie di a conocer el “destape”, gracias a la información privilegiada que me dio el profesor michoacano Esteban González Mejía, mejor conocido como “El Pachón”, quien contaba con la amistad de Gonzalo.
Eso permitió que el candidato me llamara ante sus amigos “el hombre que parió el ayuntamiento”, o bien, “Mauro es el padre de la criatura”.
Una vez electo, decidí publicar los nombres de algunos de sus preferidos con los cargos que presuntamente iban a obtener. Lo hice en mi columna “Periscopio”, que diariamente publicaba en El Heraldo de México en Puebla.
Allí aparecían, entre otros, Raymundo Zamudio Muñoz como secretario general del ayuntamiento; Enrique Visconti como tesorero, y Eduardo Gómez Hernández como síndico municipal.
Los tres llegaron a la redacción para cuestionarme sobre la fuente de mi información. “¿Fue el amigo ‘Gonza’ el que te dio los nombres?”
La respuesta fue negativa, porque les aclaré que, como periodista, intuía así las cosas por su cercanía con el hombre de “La Calera”. Era algo así como atinarle a lo que había visto en campaña.
Raymundo me confió: “Yo tengo mis temores, porque el gobernador Rafael Moreno Valle me vetó y seguramente quedaré fuera de la jugada. No seas gacho, háblale a ‘Gonza’ para que lo aclare.”
Efectivamente, el presidente municipal electo recibió mi llamada y estaba enterado de lo que había aparecido en la columna, por lo que fue más fácil que él opinara al respecto.
Tal vez con el propósito de que quedara grabado en mi mente aquello de la tina de baño, me suelta a rajatabla: “En política, cuando uno está en el poder, hay que salpicar a los amigos.”
Ratificó así que los nombres señalados para su gobierno municipal no serían otros que sus cercanos amigos. Sin embargo, me hizo una acotación pertinente: “Fíjate que el gobernador Moreno Valle (Rafael) no quiere a Raymundo y me pidió sacarlo de la lista de colaboradores. No es santo de la devoción del capitán Manuel Olguín de la Llave y éste me lo mal informó.”
Pero de inmediato repone: “Rafael es hombre bueno y ya lo convencí de que no puedo dejar afuera a Raymundo porque se la jugó conmigo lealmente. Y bueno, mi amigo el gobernador solo me pidió cambiarlo de posición. Y así se lo cumpliré: Zamudio Muñoz, en lugar de ocupar la cartera de secretario general, pasará a ser el síndico municipal, y Lalo, nuestro amigo Lalo Gómez, será nombrado secretario general. Visconti quedará en la tesorería.”
Los tres amigos de Gonzalo agradecieron el detalle y, al salir de las oficinas de El Heraldo de México en Puebla, del Portal Hidalgo 14, me invitaron a una comida que quedó agendada, pero que nunca se llevó a cabo, porque los que asumen el poder se olvidan de todo.
Cuando el tiempo llevó a “Gonza” a gobernar el estado, una de sus primeras distinciones la hizo para con su amigo Raymundo Zamudio Muñoz, nombrándolo Procurador General de Justicia del Estado. La caída del mandatario en 1973 llevó al ostracismo al equipo que comandaba “el hombre de La Calera”. Los últimos 19 meses de ese aciago sexenio (1969-1975) los cubrió don Guillermo Morales Blumenkron. El presidente del Tribunal Superior de Justicia, Mario Mellado García, fue gobernador suplente de marzo a abril de 1972.
Pero esa es otra historia.
